La pelea con un enemigo invisible

En la trinchera por Pablo Lopez 

El personal de la salud, trabaja codo a codo contra el Coronavirus. Cuatronix dialogó con un enfermero de un hospital público.















Al finalizar su guardia baja la ansiedad. PH. Diego Tolosa


Diego Tolosa es licenciado en Enfermería de la Universidad Nacional De Córdoba. Desde su residencia en 2013, trabajó en el hospital Privado. Actualmente, es enfermero de planta permanente en la guardia central no covid del Hospital Misericordia. Su actividad es la atención de pacientes ambulatorios. 

Al llegar al hospital, el personal médico cumple una serie de requisitos establecidos por protocolo sanitario del ministerio de salud de la provincia de Córdoba. “Me saco la ropa, me ducho, me visto con el uniforme del hospital”, afirmó el enfermero. En una segunda instancia, Tolosa aclaró que debe vestir un Camisolín que cubre el uniforme, usar barbijo, guantes, cubre pies y antiparras protectora de ojos. 

Con la llegada de los pacientes a la guardia, es necesario que médicos y enfermeros desinfecten sus manos con alcohol. Con cada paciente, Tolosa aseveró que debe descartar los guantes y el camisolín y ponerse nuevos. “Las horas de guardia son eternas. Cuando no hay pacientes, lo mejor es escuchar música con tu celular, que también debe ser desinfectado 1 vez por hora”, afirmó Tolosa. 

Tolosa aseguró que el mayor peligro en guardia son los pacientes asintomáticos que vienen por otras dolencias en su mayoría en el aparato digestivo o cardiológico. El personal médico y administrativo deben estar atentos de los síntomas de los pacientes. 

Para el sanitario, el personal del Hospital, sufre constantes crisis nerviosas y presiones externas de orden gubernamental. Cuando se presenta un paciente con síntomas compatibles a Coronavirus en el sector febril, es hisopado y trasladado al polo sanitario. Existen guardias de 10 horas. “tenemos 3 descansos de 20 minutos para tomar un café y con el estrés que tenemos es poco tiempo”, aclaró Diego Tolosa. 

Al finalizar la guardia, el personal debe sacarse cuidadosamente el uniforme. Las cofias, barbijos, camisolines, guantes, y cubre zapatillas son arrojados a la basura. Una empresa de residuos patógenos se encarga de incinerar este material descartable. Los uniformes, son lavados y desinfectados en lavanderías industriales, que garantizan al 100% la eliminación de virus y bacterias. “Al sacarse el uniforme, es el momento de mayor peligro de contagio. Tengo que hacerlo con cuidado y desechar todo, posteriormente me ducho”, afirmó Tolosa.

Muchos trabajadores de la salud tienen miedo al volver a casa y contagiar a su familia. Diego Tolosa vive solo. “mi regreso a casa es mas relajado que mis compañeros, solo llego , desayuno y duermo”, ratificó el enfermero.


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